La Euroliga regresa al OAKA

El combinado de Ergin Ataman logra su séptimo cetro continental tras vencer al Real Madrid en la final

En Berlín se citaban los cuatro mejores equipos de Europa con el mismo objetivo: quedar campeones de Europa. Los prolegómenos de las semifinales ya auguraban tres días duros en la capital alemana con los enfrentamientos entre las aficiones de Olympiacos, Fenerbahçe y Panathinaikos. En la pista hubo lucha, pero más deportiva, para que Ataman lograse su tercera Euroliga en los últimos cuatro años, dos con Efes y una con los del trébol.

Semifinal Panathinaikos vs Fenerbahçe

El Panathinaikos tardó 25 minutos más de lo que hubiera correspondiendo en ganar su semifinal ante el Fenerbahce (73-57), pero 13 años después volvía a pelear por el título de la Euroliga.

Nigel Hayes-Davis (12 de sus 14 puntos en la primera mitad) hizo todo lo posible para que el partido inaugural en Berlín se recordara por su heroico esfuerzo liderando al equipo turco, en lugar de por los incidentes iniciales. Sin embargo, los de Sarunas Jasikevicius no pudieron mantener el ritmo y la intensidad de los de Ergin Ataman, absolutamente desatado en el banquillo. Con el pobre desempeño de Scottie Wilbekin (2 puntos, 1 de 10 en tiros, 4 pérdidas y una valoración de -9), no encontraron un apoyo adecuado para el exjugador del Barcelona.

El Panathinaikos, en cambio, mostró un arsenal extenso y ni siquiera necesitó de una actuación estelar de Kostas Sloukas o de un Kendrick Nunn resolutivo, ya que la mayoría de sus 14 puntos los anotó con el partido ya decidido.
Mathias Lessort fue la principal arma griega durante el primer encuentro, con 17 puntos, 10 rebotes y algunos mates que hicieron vibrar a la mayoría verde en el Uber Arena. 13 años después regresaban a la final.

Semifinal Real Madrid vs Olympiacos

Tercera final four consecutiva para un Real Madrid que hizo un un primer tiempo soberbio y que supo ‘sufrir’ y contemporizar en el segundo (87-76). Partido marcado por el arsenal ofensivo de los de Chus Mateo durante los primeros 20 minutos. Una victoria que se construyó sobre una primera mitad explosiva, pero que obligó al Real Madrid a esforzarse en la segunda parte. Al descanso, los blancos habían registrado la mejor actuación en una primera mitad en la historia de la Final Four. Ningún equipo había anotado 56 puntos en los dos primeros cuartos del evento continental más importante. Los 37 puntos del Olympiacos los dejaban muy rezagados en el marcador y en las sensaciones. Su oponente había sido superior en cada centímetro del campo y dominaba todas las estadísticas.

La historia cambió en el segundo tiempo con los de Bartzokas mucho más empleados en defensa y frenando el ataque blanco. En ese momento, el Madrid demostró veteranía y supo sufrir manejando una renta que en pocas ocasiones bajó de los 10 puntos. En la final esperaba Panathinaikos y, el reto, era quedar campeón por segundo año consecutivo.

Final Real Madrid vs Panathinaikos

Ataman llevaba poniéndose la piel de cordero durante toda la temporada:

«Quien quiera ganar la Euroliga, deberá ganar al Real Madrid, que es el mejor equipo”.

El turco, además, ha manifestado en numerosas ocasiones que el título debería decidirse al mejor de 5 o 7 partidos, aunque, en sus propias palabras: “por suerte, todavía jugamos a un partido y, ahí, puede ganar cualquiera”.

La final tuvo dos caras, un Real Madrid que atacaba y atacaba, y tenía un gran nivel de acierto, aunque no estuviesen finos los interiores en el rebote y se cargasen con faltas demasiado rápido (Tavares y Poirier), pero todo era un festival de anotación. Y un segundo tiempo en el que Ataman desarboló al Madrid por completo con su defensa asfixiante y sus estrellas siendo importantes en los dos aros. Cada intento de Chus Mateo por cambiar el sino del partido, era contrarrestado con éxito por los jugadores del técnico turco.

Los griegos ganaron una Euroliga que al comienzo de la temporada pocos habrían apostado que conseguirían. Incluso el viernes, antes de que iniciara la Final Four, parecía improbable. En esta final destacaron sus estrellas: Sloukas con 24 puntos y 31 de valoración, Nunn con 21 puntos, 13 de ellos en la segunda mitad, y Lessort con 17 puntos. Esto, frente a un Real Madrid que perdió el control del partido justo cuando parecía tenerlo más encarrilado.

El equipo blanco tuvo el mejor primer cuarto en la historia de las finales europeas, anotando 36 puntos, pero terminó perdiendo el partido. Alcanzaron una ventaja máxima de 14 puntos con un marcador de 41-27 y terminaron perdiendo por 15 puntos. En el transcurso, una serie de errores condujeron a una pésima segunda mitad, en la que el Real Madrid solo anotó 28 puntos y encestó apenas 3 triples de 20 intentos. Mientras tanto, un Panathinaikos que fue creciendo a lo largo del partido acabaron desconcertando a los blancos y afectando las rotaciones. Primero fue Tavares, que terminó cargado con 4 faltas. Luego Poirier, quien recibió una técnica que lo dejó con 4 faltas. Y finalmente Campazzo, que fue expulsado con 5 faltas absolutamente desquiciado. El argentino, cayó en la trampa de Ataman, que sonreía cuando este abandonaba la pista.

El Madrid intentó reaccionar Llull mediante, pero a cada triple, había respuesta de Panathinaikos. En último cuarto el Madrid parecía haber bajado los brazos, raro esto en el equipo, y Panathinaikos fue dominador en todo con un Sloukas, MVP, que anotaba desde todos los lugares y de todas las maneras.

Panathinaikos, campeón de Europa con todo merecimiento.

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