Está siendo un año de despedidas para el baloncesto español. Ya llevamos unos cuantos homenajes y no iba a ser menos con uno de los jugadores más infravalorados de La Familia (al menos para mi) don Víctor Claver. En la época de oro del baloncesto español aparecía un joven alero que nos daba motivos para seguir soñando. Quizá todos esperábamos de él un nuevo Gasol, otro jugón estratosférico pero el valenciano era otro perfil de jugador. Víctor es de ese perfil de jugadores que nos encanta, que suma en la sombra, que antepone al colectivo ante la individualidad. Con condiciones ofensivas más que obvias supo adaptar la explosividad de su juventud al valor del colectivo, un gran defensor con capacidad de anotar si se le requería además de ser de esos que siempre suma al colectivo.
Corazón Taronja y el sueño americano
Nació en Valencia el 30 de agosto de 1988. Tras formarse en las categorías inferiores del equipo de la ciudad del Turia debutó en el primer equipo en la temporada 2006-2007, disfrutó de seis temporadas como taronja convirtiéndose en uno de los jugadores referentes del club siendo pieza fundamental en la EuroCup conseguida en 2010, además fue campeón del concurso de mates de la ACB en el año 2008. Sus aptitudes no dejaban indiferentes a los ojeadores de la NBA siendo los Portland Trail Blazers el equipo que se hizo con sus servicios siendo seleccionado en el puesto 22 de la primera ronda del draft. Tras tres campañas en la liga estadounidense Claver volvió a su periplo europeo. Pasó sin demasiado éxito sus años en Portland, quizá aquí es donde la afición fue más crítica con él, todos teníamos en mente a los españoles que estaban triunfando en el sueño americano y las comparaciones son odiosas. Un jugador de oficio, de la sombra, un fontanero (como decía nuestro gran Montes) sin demasiados highlights para la sección de deportes de los telediarios.
El regreso al viejo continente
Tras ser traspasado a Denver Nuggets fue cortado a los pocos días, el BC Khimki decidió traerlo a sus filas aunque no podía jugar Euroliga. En el verano de 2015 no es renovado y fichó por el Lokomotiv Kuban. Tras este paso por Rusia es el equipo de la ciudad condal el que decide hacerse con sus servicios pasando en el FC Barcelona desde 2016 a 2021 donde consiguió una Liga ACB y tres Copas del Rey. Sin ser la estrella del equipo era una pieza importante en una gran plantilla, sumando minutos de intensidad y trabajo sucio, secando casi siempre a quién tenía delante.
El hijo prodigo
El verano de 2021 volvió a su Valencia natal para pasar los últimos años de su carrera deportiva. Su dilatada experiencia, profesionalidad y compromiso sumó al interesante proyecto deportivo del Valencia Basket pudiendo disfrutar de sus últimos bailes en la Fonteta pabellón del equipo que le vió crecer. Ha sumado a la interesante apuesta de la ciudad valenciana, que aunque no ha terminado de cuajar sus éxitos en modo de títulos seguro que nos siguen trayendo grandes años de baloncesto.
Uno más de La Familia
El éxito con el cuadro nacional es indiscutible siendo su mayor logro el mundial de 2019 firmando una gran actuación con los de Scariolo. Ha formado parte de la que podríamos decir ha sido la mejor época del baloncesto nacional (hasta ahora) siendo una pieza importante en los caminos de La Roja. Con el combinado nacional además de ese mundial ha conseguido 3 Eurobasket, 1 bronce en Eurobasket, 1 plata olímpica y un bronce olímpico que más de uno ya quisiéramos habernos acercado aunque fuera a esos números.
Reconocimiento infravalorado
Comparto con nuestro querido Sergio Scariolo que ha faltado reconocimiento a este gran jugador. Querido por compañeros y rivales y siempre poniendo en valor las cualidades de Víctor en sus labores del equipo. Literalmente el seleccionador puso en sus redes sociales:
“El màs grande en la relaciòn aportación/reconocimiento exterior, pero todos dentro de nuestro equipo sabemos muy bien lo que has significado para nuestra familia, como jugador y como persona!
Gracias por tanto,@Victor_Claver”
Concuerdo plenamente en que en esta sociedad el highlight, del consumo rápido, de los likes y los vídeos virales se nos olvida que hay grandes jugadores capaces de aportar en innumerables aspectos al equipo y que no tienen esa vistosidad en redes sociales. Víctor ha sido un referente de los valores de este deporte, de la selección y de los humanos. Sin duda es de esa clase de jugadores “tapados” que me encanta reconocer su trabajo y que sin esa necesidad mediática siempre han sido piezas claves de los equipos de los que han formado parte.
¡Muchísimas gracias por todo, Víctor!
Extra
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