1,2,3, ¡SAFA!

Hace ya unos meses cuando recibí un interesante mensaje. A decir verdad, ya había pensado ofrecer echar una mano si podía en algo de diseño. Varios antiguos compañeros de equipo y de club además de antiguos entrenadores estaban llevando las riendas de nuevo del CD SAFA. Fue Ortu quién me escribía para ofrecer un café y la posibilidad de diseñar las equipaciones para el curso baloncestístico 2024-2025. Obviamente, mi respuesta fue un “por supestísimo” ya que me llenaba de ilusión poder preparar los colores del equipo que me vió crecer.

El comienzo de una pasión

Lleva tiempo cociéndose este artículo, a la espera del momento adecuado para hablar sobre la SAFA y su influencia en mi amor por este deporte. No recuerdo la edad exacta creo que rondaba los 10 años. Empecé mis andanzas deportivas en fútbol sala, tras una temporada lamentable donde ni siquiera me convocaban había perdido la ilusión por ese deporte, la verdad que tengo dos patas de palo, no nos vamos a engañar. La frustración de un niño que no podía disfrutar del deporte que quería practicar, agradezco al entrenador de ese primer año no saber gestionar un vestuario de chavales cuyo objetivo debería ser divertirse y no amargarse. Gracias a su mala gestión acabé cambiando al deporte de la canasta. Ambas secciones formaban parte de la SAFA, a misi padres alguna vez les habían tentado con que me apuntase a baloncesto, es verdad que era grande para mi edad (Spoiler: acabe siendo un cuatro bastante bastante bajo “jugando de pívot bajito). Por suerte, mis padres nunca fue un fanático del balompie y decidimos probar ese nuevo deporte.

La verdad que me enamoré desde el primer momento. Acceder a consumir baloncesto en esos años era algo complejo, así que la gran parte de lo que aprendíamos era directamente en la cancha. Gran parte de mi niñez y adolescencia en una pista roja que patinaba, los viejos del club recordarán aquel factor cancha insufrible. Tengo mil recuerdos, muchos compañeros y rivales que forjaron el sentido de todo esto. Mucho que agradecer a todos aquellos entrenadores: Carlos, Ricardo, Nacho S, Nacho G, Fito, Miguel, Nico, Luis, Óscar, Adela y en general a toda la gente que hacía posible que en esos años disfrutásemos y aprendiésemos junto al basket, disculpadme si dejo alguno en la memoria. También aquel maravilloso equipo y tantas horas tirados jugando y entrenando. Adrián, Jesús, Dani, Ortu, Samu, Luis,Alberto, Benja, Joaquín, Alejandro, Ángel y tantos otros que me dejo por el camino. También en esos años conocía al hombre en la sombra de Sonreír es de Jugones, Roberto no era jugador del club, pero era uno más de los nuestros, habitual en nuestro bus y nuestras pistas.

Nunca fuimos los mejores, teníamos pequeñas virtudes y una química de pandilla. En una época de cambios y crecimiento constante, sentirse parte de una manada creo que es algo muy importante, y aquí muchos de nosotros encontramos la nuestra. Me gustaba nuestra intensidad defensiva, nuestro arrojo, nuestra ganas siempre de competir. Se que muchos de mis valores como persona se forjaron con el número doce a la espalda. Aprender que el equipo está por encima del individuo, la solidaridad, la gestión de la frustración, el compañerismo, la unión por una pasión, los momentos de diversión, la dura realidad y sobre todo esas sonrisas de jugones cuando estábamos juntos.

Como pequeña anécdota, realmente mi intención era tener el número 13. Un compañero por azar lo cogió antes que yo, así que decidí usar el 12, desde entonces fue mi número para siempre. Ya hice un artículo solo para ese número, pero me gusta contar esta anécdota.

Creo que ya está bien de autobiografía, ya sabéis que me gusta mucho el basket y la SAFA así que ahora es momento de pasar al diseño.

Diseñar una camiseta

La idea era crear la primera y segunda equipación además del chandal. Por si fuera poco la inspiración debía ser de la City Edition de 2019 (si no me equivoco) de mis Mavs con el nombre a modo de grafiti y ese verde eléctrico cambiado por el azul SAFA. Para mi es un honor haber podido diseñar para el club que me vio crecer y ver a tantos chavales defendiendo sus colores y creciendo con el baloncesto, como yo en su momento.
Espero que esta experiencia se pueda repetir y el año que viene vuelva con más batallitas sobre basket.

Gracias a los que habéis hecho posible que se haga este diseño, gracias a este club por hacerme quien soy y a todos esos viejos y nuevos compañeros que están peleando por transmitir la pasión y los valores que el baloncesto significan para nosotros.

1,2,3 SAFA!

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