‘Artículo nº34: hago lo que quiero, cuando quiero, como quiero y donde me da la gana’ decía nuestro añorado Andrés Montes.
Es otro de los jugadores con los que crecí, su etapa de escudero de Kobe Bryant es imborrable de mi memoría. Ver a esa mole, dominando la zona como le daba la gana contrastado con la plasticidad y la estética de Kobe era bestial. Un portento físico dado por la genética, capaz de romper tableros y destruir a los más grandes bajo el aro. He de decir, que Shaq es de eso jugadores que odias o amas, envuelto en polémicas y de lengua suelta no es raro ver titulares con sus comentarios sobre jugadores criticándolos hasta el punto de, probablemente, faltarles al respeto, como le pasó al pobre McGee, que Shaq machacó en su ‘Shaqtin’ a fool’, pero eso lo dejaré para el postre del post.
Su carrera
Sobre su carrera baloncestística en categorías inferiores, fue simplemente arrollador. A sus trece años rozaba los dos metros de altura. Lideró el equipo del instituto con un récord de 68 victorias y una derrota, casi nada. En la universidad fue 2 veces All-American y Jugador del Año, algo estaba claro a estas alturas de la película, O’neal no era un tipo normal y venía a marca una época en la pintura. Fue drafteado el primer puesto de la primera ronda de 1.992 por los Orlando Magic donde jugó hasta 1996 cuando fue traspasado a Los Ángeles Lakers. En su año rookie promedió 23,4 PPP, 13,9 RPP y 56’2% en tiros de campo consiguiendo como era de esperar el Rookie del año. En la tercera temporada llevó a los Magic a las finales de la NBA, siendo All-Star con su compañero Hardaway. Cabe recordar que la franquicia de Orlando solo llevaba en la liga seis temporadas. Los Rockets de Olajuwon los barrieron en las finales 4-0, los jóvenes Orlando tendrían que seguir intentándolo. Fue el año siguiente cuando O’neal rompió con Orlando, entre la mala prensa y el entorno que no confiaba en él, tras alguna polémica fueron los Lakers los que se hicieron con su servicios. Tras llevar a la joven franquicia a las finales de la NBA su destino en LA, donde seguramente pasó la etapa más famosa de su carrera. Fue a sus 28 años, tras varias temporadas de fiascos en la franquicia angelina cuando Shaq arrasó. Con la llegada de Phil Jackson y un Kobe Bryant más maduro y destacando. O’Neal consiguió promediar 29,7 PPP, 13,6 RPP y 3 TPP ganando uno de los MVP más unánimes que recuerdo. Ese año ganaron el anillo ante los Pacers con unas estadísticas de escándalo: 38 PPP, 16,7 RPP y 2,7 TPP consiguiendo el MVP de las finales.
Es sabido que Kobe y Shaq tenían bastantes diferencias en sus formas de entender el baloncesto y la vida en general. Sus roces casi cuestan el fin a esa dupla antes de lo que sucedió. Pero ese año lo volvieron a hacer, tras limar sus diferencias ganaron el anillo en una final 4-1 ante los Sixers de Iverson. Las siguientes finales se volvió a repetir la historia, arrasaron a los Nets y O’neal repitió su abono al MVP de las mismas. Era arrollador. En 2003 fue cuando la relación de las dos estrellas se rompió totalmente, Kobe criticó duramente a nuestro protagonista probablemente con razón) ese año perdieron 1-4 las finales contra los Detroit Pistons. Finalmente tras múltiples desacuerdos pidió ser traspasado y cayó en Miami. Fue en 2006 cuando conquistó su último anillo en la franquicia de los Heats. En esas finales ganaron a mis Mavs, empezaron ganando 2-0 y parecía que iban a ganar a Shaq y Wade. Finalmente ganaron las finales en seis partidos a Nowitzki y compañía. Al final de su carrera fue cayendo, tuvo momentos de destellos pero su papel estaba lejos de ser quien fue. No obstante, poco hay que objetar a este jugón, más allá de sus excentricidades y algún que otro escándalo. Se despidió del basket profesional en el eterno rival de sus Lakers, Boston Celtics… Dispuesto a asumir el rol que el equipo le pedía pero las lesiones le hicieron terminar retirándose del baloncesto.
Tenía un par de puntos débiles, sin duda el tiro libre fue su talón de Aquiles, “Hack a Shaq” como un estilo de juego. Tenía las cualidades físicas, se peleó con mucha gente y si hubiera tenido una disciplina de trabajo quizá habría sido aún más legendario o jamás habría llegado a nada, nunca lo sabremos.
Shaq fuera de las canchas
Era un showtime en todos los sentidos, ha grabado discos de rap, ha salido en películas, es comentarista y dj. Tiene cinco discos a sus espaldas (Shaq Diesel, Shaq-FU. Da Return, You can’t stop the reign, Respect, Shaquille O’Neal Presents his superfriends. También ha participado en la WWE es que es un personaje único capaz de casi cualquier cosa. También eran conocidas sus bromas en los vestuarios, algunas no de muy buen gusto, por la que fue odiado en más de una ocasión.
En definitiva, era un prodigio de la naturaleza, un dominador indiscutible, con algún problema de personalidad y de comportamiento, pero que cuando se conseguía sacar lo mejor de él era simplemente imparable, ya lo decía Montes con su mote, hace lo que quiere cuando le da la gana. Su camiseta cuelga del pabellón de Magic, Heat y Lakers.
EXTRA: Shaq y McGee
McGee llegó a acusar a Shaq de perjudicar su carrera por las mofas que hacía en televisión de sus fails. ¿Vosotros qué opináis? Yo soy el primero que me parto de risa con las cosas del bueno de JaVale, pero es verdad que esa presión añadida creo que le pudo hacer un flaco favor.

