Sonreír es de Jugones: manifiesto

Es necesario comenzar este texto respondiendo a ¿por qué hacemos esto? Si somos sinceros, este texto comenzamos a escribirlo en 2020, en plena pandemia, aunque pocas palabras quedan de esa fusión de ideas iniciales, únicamente el nombre y la idea principal. ‘Sonreír es de jugones’ nació en un momento en el que la tristeza y el pesimismo nos inundó casi por completo. Cuatro años después estamos aquí, agarrándonos con fuerza a esa sonrisa con aires renovados y con la ilusión intacta.

Gracias, Andrés Montes, por habernos inyectado el veneno del baloncesto en nuestras venas y por hacernos ver, con tu pintoresco estilo, que hasta en el laberinto más oscuro hay que aferrarse a la sonrisa.

Dormir es de cobardes es otra de las grandes frases que han marcado nuestra infancia y nuestra adolescencia. Hacemos esto, simplemente, para pasarlo bien, porque nos gusta escribir, nos gusta el baloncesto y, no os vamos a engañar, no hablaremos solo de baloncesto aquí, esto es simplemente un pretexto para compartir nuestras pedradas con la red. Sonreír es un proyecto que servirá para darnos calma y desahogo a nuestras ansias de crear cosas fuera de nuestras respectivas profesiones. No tenemos ninguna pretensión, hacerlo, tras cuatro años, ya es una victoria para nosotros.

Sonreír es de jugones, creemos que no hace falta explicar el juego de palabras de la célebre cita de Andrés Montes, es ese sentimiento de crear juntos, de escribir a modo de terapia y de compartir baloncesto y cultura con todas aquellas personas que quieran seguir a este par de locos. Este proyecto puede representarse de múltiples formas: ese amigo que tenía el Canal + y que te dejaba ir a casa a deshoras para ver la NBA; la cinta de vídeo con la que grababas los partidos de Iverson (mamma mía, ¡qué jugón!); tu padre regañándote porque te dormías en clase por ver el AllStar; la carpeta de ‘Chocolate Blanco’ Williams que llevabas al instituto con orgullo hasta hacerla pedazos o la llegada de E.T. El Extraterrestre a la NBA y cómo, de alguna manera, Pau Gasol se convirtió en nuestro oráculo baloncestístico.

En nuestra web, encontraréis ganas de pasarlo bien con publicaciones no exentas de acidez y algo de humor mordaz y surrealista. Por cierto, no nos hemos presentado, somos Rubén Marín (Challen) e Izan Guerrero, dos amigos desde la infancia que han vivido las suficientes experiencias como parar tirar el uno del otro en momentos malos y disfrutar en momentos de extrema felicidad porque “todos los jugones sonríen igual”. Bienvenid@s a nuestra locura, ¡otra más!

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