Hoy toca hablar de una de las mayores promesas del baloncesto en general, no solo de la NBA. De esos jugadores que, a priori, están llamados a crear afición y a cambiar el paradigma de este deporte. ¿Qué voy a decir que no esté ya dicho del bueno de Wemby? Ya lo venía siguiendo en su etapa por Europa, es uno de esos jugadores que gusta investigar y ver hasta dónde pueden estar capacitados de crecer. He reconocer que ya venía con ganas de seguirlo, para más ganas lo drafteé en el Fantasy ESPN y, no solo eso, ha terminado siendo el jugador más importante de esa liga para mi roster.
Rookie por unanimidad
El galo ha sido elegido Rookie del Año de forma unánime, no ha habido discusión este año entre los electores por si fuera poco, ha quedado segundo en la tabla de Defensor del Año solo por debajo de su compatriota Rudy Gobert.. Con 20 años, 2,24m de altura, 2,44 de envergadura (estas cifras pueden oscilar centímetro arriba o abajo según la fuente consultada). Ha aterrizado en la NBA, más concretamente en San Antonio con el propósito de conquistar esta liga. Flamante Rookie del año y con unas sensaciones más que buenas en un proyecto en construcción que va a hacer todo lo posible por crear un equipo contender alrededor del francés. Los promedios de esta primera temporada ya asustan: 21,4 puntos, 10,6 rebotes, 3,9 asistencias, 3,6 tapones (el jugador que más en este curso baloncestístico) y 1,2 robos en 29,7 minutos por partido. Por suerte he podido seguir esta campaña bastante y disfrutar de muchos partidos de Wemby. Lo suyo es un abuso en la cancha, más adelante describiré todas mis sensaciones al respecto, pero creo que la tónica general es que teniendo mucho margen de mejora y crecimiento ha llegado a la NBA siendo estrella, y aunque sin duda hay un poco de marketing (estos ‘usanos’ saben vender cosas) está donde está por méritos propios. “Pero es que no tiene físico”, “Es que parece que se va a romper”, “Parece un Slenderman” son algunas de las afirmaciones que solemos oír, ¿Acaso no os acordáis de aquel tipo espigado que aterrizaba en los Grizzlies con ganas de comerse al mundo? Es joven, el físico se puede trabajar y moldear, el talento, la clase y unas condiciones innatas se tienen o no se tienen.
Jugando de exterior por las nubes
Las redes están llenas de vídeos, análisis, estadística avanzada y la verdad que como siempre digo, dejo ese apartado a los especialistas. Voy a comentaros las vibraciones y emociones desde mi humilde punto de vista. Esto es meramente una opinión personal, y cualquier otra opinión distinta es totalmente respetada, solo el tiempo nos dirá qué expectativas ha llegado a cumplir este alienígena.
Aunque pueda parecer increíble, lo más sorprendente de Wemby no es su altura ni su envergadura, es que con esos atributos sea capaz de tener ese manejo de balón, esa versatilidad, tiro exterior, dribbling, es prácticamente imparable. Todo eso en el ámbito ofensivo, pero si nos vamos al defensivo… Está claro que su físico espigado parece poco intimidante, pero esos brazos infinitos al cielo hacen que hasta el mismísimo Presidente del Club de los Tarugones, Don Nikola Jokic, acabe “harto” de él y haga bromas al respecto de los tapones que le puso. Me encanta ver su manejo de balón, me resulta surrealista verlo jugar, como si hubieran estirado un base hasta caricaturizarlo, pero al verlo jugar ver clase y habilidad. Si consigue que su físico lo acompañe y conseguir esa masa que se añora, su evolución puede ser una auténtica locura. Tiene tiro exterior, juego interior, buen manejo, pase y una intimidación defensiva brutal, todo eso para un jugador de más de 2,20 ¿pero qué locura es esta?
Además de todo esto, creo que ha llegado a la franquicia adecuada en el momento adecuado. No me cabe duda que los Spurs de mi admirado Popovich es el mejor lugar donde podía aparecer. Con minutos limitados gran parte de la temporada, mimando su llegada a la liga y siendo conscientes de aún siendo un erial, esto es un proyecto que debe girar en torno al alienígena. Él mismo es consciente de que esta franquicia va a trabajar duro para darle un roster a la altura de su futuro. Además con Greg al mando, que todos sabemos de su capacidad de hacer mejores a sus jugadores, de manejar los egos y de adaptar a internacionales al baloncesto yankee. Ojalá, podamos ver a los San Antonio con los que soñamos.
Llamado a cambiar el baloncesto
De esto, solo el tiempo podrá decirnos la verdad. Tiene las cualidades, está en el sitio adecuado y ojalá que consiga ser la leyenda que apunta ser. Para mí es de esos jugadores capaces de cambiar el estilo de juego, que todo el baloncesto cambie en cierta medida para adaptarlo a él. A todos se nos vienen a la cabeza jugadores que marcaron nuestro deporte y lo modificaron a su antojo, desde Jordan, Bird, Chamberlain, Johnson, LeBron… hasta para mí el jugador (y equipo) que más han cambiado nuestro baloncesto en lo que va de siglo Curry. Romperé una lanza a favor de Steph, y es que creo que es innegable, que su influencia en cómo se juega a baloncesto y cómo se ha modificado el tiro en la cancha ha marcado un cambio de etapa en el deporte de los 24 segundos. Nuestro vecino tiene las cualidades y solo el tiempo nos dirá si es realmente un alien o solo un humano especial. Ojalá nos dé muchos años de basket distinto. Hay una parte que como español me duele, y es ver la magnífica selección que le está quedando al país vecino y creo que nos vienen años duros contra ellos, que habrá que sudar sangre (más aún si cabe) para rascar cada partido pero que gane siempre nuestro deporte.
Como conclusión, creo que hay que tener los pies en la tierra pero también creo que Wemby no es una cuestión de futuro, sino de presente y el futuro sólo nos dirá hasta dónde llega su grandeza.
Extra Wemby jugó en el Barça
Aunque muchos ya lo sabréis, es de esas anécdotas que a todos nos gustan. Wemby vistió de blaugrana en condición de invitado de la Minicopa Endesa en Canarias en 2018. El amor de los de la ciudad condal por el francés es algo sabido. Por suerte o por desgracia nunca consiguieron traerlo a la Liga ACB pero sí que pudo disfrutar esa competición de futuras promesas.

