Hay un equipo al que esta temporada he visto mucho y me encanta ver sus partidos por cómo se agarran al resultado y es que, para derrotar al Lenovo Tenerife, tienes que ganarle cuatro veces.
La razón principal que hace que Tenerife sea uno de mis equipos favoritos de la ACB, con permiso de Madrid y Unicaja, no es otra que la dupla que forman dos veteranos de alta cuna: Giorgi Shermadini (35 años) y Marcelinho Huertas (40 años). Dos viejos rockeros que se han ganado el cariño y el respeto de los aficionados con el paso de los años y que llegan a la recta final de sus carreras como si de dos debutantes se tratasen. No solo están rindiendo a nivel capital durante los minutos en los que Txus Vidorreta se encomienda a su talento, además, es que están en un punto en el que son capitales para su equipo, se divierten y lo hacen competir de tú a tú con los más fuertes. En semifinales de la Copa ACB, finalistas de la Basketball Champions League y en cuartos de final de la ACB, en una serie en la que se miden al Barcelona. Una lástima que no podamos ver a Gio en estos Playoff por lesión.
Son dos de los jugadores más utilizados por Vidorreta durante toda la temporada. Shermadini juega una media de 22:43 minutos por partido y promedia 12 puntos y 5,2 rebotes. Por su parte, Huertas juega una media de 25:23 minutos por partido y promedia 14,2 puntos y 6,4 asistencias, siendo el base principal del equipo canario. Recordemos que tiene 40 castañas, aunque físicamente está cada día mejor.
Son la pareja de moda en Tenerife y reciben el cariño no solo de su afición, sino de todas las demás. En febrero de 2024, durante el desarrollo de la Copa ACB, Lenovo Tenerife eliminó al anfitrión, Unicaja, (83-91) dando la sorpresa en el primer partido y el Carpena, como no podía ser de otra manera, ovacionó a los negriamarillos que, a la postre, caerían en semifinales ante un Barça muy superior. Cabe recordar que ‘Gio’ jugó defendiendo los colores del combinado malagueño.
La historia de ‘Gio’
Giorgi Shermadini, 1989 Mtskheta, Georgia. Shermadini comenzó su carrera profesional en 2005 con el Maccabi Tbilisi en su país natal. Su talento pronto llamó la atención y en 2008 se unió al Panathinaikos de Grecia, uno de los clubes más potentes de Europa. Con el Panathinaikos, Shermadini ganó la Euroliga en 2009 y 2011, así como múltiples títulos de la liga griega.
Tras su éxito en Grecia, Shermadini continuó su carrera en diversos equipos europeos. Jugó para el Olympiacos (Grecia), CAI Zaragoza (España), y Cantu (Italia), demostrando consistentemente su capacidad para impactar en el juego con su altura, rebotes y habilidades defensivas.
En 2016, Shermadini se unió al MoraBanc Andorra en la Liga ACB, donde tuvo un rendimiento destacado que le valió ser nombrado MVP de la liga en la temporada 2016-2017. Posteriormente, jugó para el Unicaja Málaga y en 2019 firmó con el Iberostar Tenerife (actualmente Lenovo Tenerife), consolidándose como uno de los pívots más dominantes de la liga española.
Además de su carrera en clubes, Shermadini ha sido un jugador clave para la selección nacional de Georgia, donde es uno de los mejores jugadores de su historia.
El camino de Huertas
Marcelinho Tieppo Huertas, 1983 São Paulo, Brasil. Su trayectoria profesional abarca varias ligas de baloncesto de alto nivel en Europa y América.
Huertas comenzó su carrera profesional en Brasil, donde jugó para clubes como el Paulistano y el Pinheiros. Su talento llamó la atención internacional y pronto se trasladó a Europa, comenzando en el CB Gran Canaria de la Liga ACB en España. Posteriormente, jugó para varios equipos españoles de renombre, como el Bilbao Basket y el Saski Baskonia, donde se consolidó como uno de los bases más destacados de la liga.
En 2011, Huertas firmó con el FC Barcelona, uno de los clubes más prestigiosos de Europa. Durante su estancia en el Barça, ganó múltiples títulos, incluyendo la Liga ACB y la Copa del Rey. Además, fue un jugador clave en las competiciones europeas, participando en la Euroliga y ayudando a su equipo a llegar a las fases finales en varias ocasiones, aunque no logró ganarla.
En 2015, Huertas dio el salto a la NBA, fichando por Los Angeles Lakers. Aunque su paso por la NBA fue relativamente breve, demostró su capacidad para adaptarse al estilo de juego de la liga más competitiva del mundo. Tras su etapa en Estados Unidos, regresó a Europa, reincorporándose al Baskonia y posteriormente fichando por el Iberostar Tenerife (actual Lenovo), donde continúa exhibiendo su talento y experiencia y, seamos sinceros, nadie quiere que cuelgue las botas.
A lo largo de su carrera, Huertas también ha sido una figura importante en la selección brasileña de baloncesto, representando a su país en numerosos torneos internacionales, incluyendo los Juegos Olímpicos, el Campeonato Mundial de Baloncesto y la FIBA Américas.
Marcelinho Huertas es conocido por su excelente visión de juego, habilidad para asistir a sus compañeros y capacidad de liderazgo en la cancha. Su longevidad y consistencia lo han convertido en uno de los jugadores más respetados y admirados del baloncesto internacional. Y es que, el bueno de Huertas exhibe un físico privilegiado a unos 40 años que no aparenta. Es el máximo asistente de la Liga ACB.
El nuevo deporte
Muchos columnistas se empeñan en retirar antes de tiempo a deportistas una vez sobrepasan los 30 años pero, lejos de eso, la realidad nos dicta un escenario muy diferente. Son numerosos los ejemplos de deportistas veteranos que han mantenido un estilo de vida muy cuidado en cuanto deporte, descanso y alimentación, además de suerte con la ausencia de lesiones de gravedad, y que siguen rindiendo a un gran nivel incluso con rondando los 40 años o, como Marcelinho, con llegando a esa década prodigiosa. LeBron James, Gasol, Al Horford, Rudy Fernández o Luka Modric en fútbol son ejemplos de que con los medios actuales y tomándose en serio un deporte se llegar a un altísimo nivel sobrepasando los 35 años. En el deporte, deberíamos mirar siempre lo que pasa en la pista, y solo en la pista, y dejar las etiquetas y las conclusiones precipitadas a un lado. Larga vida a Gio y a Marcelinho.

