Partizan de Fuenlabrada

La increíble historia que une al Partizán de Belgrado con el Baloncesto Fuenlabrada

Si me preguntasen dónde me gustaría ver un partido de baloncesto (obviando el TD Garden y la NBA), respondería que en Belgrado, sin la más remota duda. Algo especial hay en el ambiente en el baloncesto balcánico, no solo sacan muy buenos jugadores en cada generación, sino que la mística que envuelve cada partido es especial.

Por si fuera poco, el Partizán de Belgrado, unido al Fuenlabrada, nos traen una historia de lo más pintoresca en el viejo continente. Podríamos decir que, incluso, es hasta romántica, porque no todo va a ser competir en la pista, también hay veces en las que pasan cosas que parecen sacadas de un libro de ciencia ficción y fantasía. En este caso, una vez más, la realidad supera a la ficción.

El Partizán de Fuenlabrada

El 16 de abril de 1992, en un momento épico que aún resuena en los recuerdos del baloncesto europeo, un triple mágico lanzado por un Djordjevic rebosante de energía, todavía con su melena ondeando en el aire mientras ejecutaba una espectacular suspensión, dejaba boquiabierto al base del Joventut, Tomás Jofresa. Este triple, anotado a solo tres segundos del final, fue el golpe maestro que otorgó al Partizán de Belgrado la codiciada Copa de Europa. Este triunfo, celebrado por los leales seguidores del club, conocidos como «los enterradores» por el característico atuendo negro que visten en las gradas, consolidó al Partizán como uno de los once equipos en la historia de la actual Euroliga que ha saboreado la gloria de este torneo.


En 2022 se cumplieron 30 años de esta gesta que tiene mucha intrahistoria detrás. 32 años han transcurrido desde que el Partizán de Fuenlabrada emergió como un símbolo deportivo arraigado en la historia del municipio de la Comunidad de Madrid. Conocido por su participación en la fase previa en aquel entonces, durante los tiempos tumultuosos de la guerra en Yugoslavia, el equipo forjó un vínculo indeleble con la ciudad que perdura hasta nuestros días. El Partizán de Fuenlabrada se ganó así el corazón de serbios y madrileños.

Por aquel entonces, con solo 31 años, Obradovic se encontraba al frente de un equipo cuya edad promedio era de 21 años cuando lograron alzarse con el título de campeones de Europa. En ese memorable momento, contaba con figuras como Djordjevic y un Danilovic apenas salido de la juventud como referentes, acompañados por Kropivica padre e Ivo Nakic, un croata en un equipo serbio del Partizán, en medio de los conflictos bélicos de la región, quien permaneció firme junto al grupo a pesar de las enormes presiones en su país. También estaban presentes figuras emergentes como Rebraca y Nikola Loncar, quien ahora ostenta también la nacionalidad española. Loncar recuerda con gratitud el tiempo en Fuenlabrada: «Sin saber bien qué pasaba nos vimos jugando en Fuenlabrada, en un pabellón (el Fernando Martín) que era fenomenal en aquel momento (inaugurado en septiembre de ese mismo 1991). Hasta el final de nuestras vidas estaremos agradecidos porque pasamos el mejor año que recuerdo como deportista».
José Quintana, quien hoy día ocupa el cargo de presidente del Fuenlabrada y en aquel entonces ejercía como alcalde, desempeñó un papel crucial para que el Partizán disputara sus encuentros en España: «Lo elegimos porque era un equipo joven, al igual que la ciudad, y se convirtió en parte de nosotros», y así fue, incluso frente a rivales nacionales como Estudiantes y Joventut.

Hoy en día, aquel técnico que en su juventud sorprendió al mundo del baloncesto, se ha convertido en una leyenda viva del deporte, aclamado como el más laureado de todos los tiempos. Con un impresionante récord de nueve títulos de la Copa de Europa bajo su dirección, repartidos entre cinco equipos diferentes (Partizán, Joventut, Real Madrid, Panathinaikos y Fenerbahçe), Zeljko ha regresado a casa para cerrar el círculo con el Partizán. A pesar de apostar por la juventud, el equipo conserva su ambición intacta. Ese Partizán, que fue de Fuenlabrada, está de regreso a la élite del basket europeo. Una historia increíble, un motivo más por el que el baloncesto siempre será mejor que la guerra.

Partido conmemorativo al aire libre:



El Fuenlabrada abrió las puertas del Fernando Martín para que el Partizan jugará allí sus partidos como local. ‘Nació’ el Partizan de Fuenlabrada. Lo más especial de esa historia es que aquel equipo, adoptado tan lejos de su hogar, acabó convirtiéndose en campeón de Europa en el año 1992. Una historia para siempre que ya nunca desaparecerá de la memoria de los aficionados al baloncesto.

Extra: Camiseta conmemorativa preparada por el Baloncesto Fuenlabrada

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