poesía.
(Del lat. poēsis, y este del gr. ποίησις).
6.f. Idealidad, lirismo, cualidad que suscita un sentimiento hondo de belleza, manifiesta o no por medio del lenguaje.
¿Qué es poesía? Eso se preguntaba el grandísimo Gustavo Adolfo Bécquer llegando a hacer esos magníficos versos parte del imaginario colectivo. La poesía es más que todo eso, la poesía está en la belleza escondida de las cosas en un tiro que entra sobre la bocina y la locura desatada. Hoy podemos ver las redes inundadas de esa magnífica canasta que nos han brindado hoy los Nuggets. Un tiro(?) forzado en el último segundo para intentar evitar la prórroga. Empate a 99, Zubac defiende a ese genio llamado Jokic que intenta hacer ese tiro imposible que tantas veces a anotado. Tic tac, el segundero baja sin vuelta atrás, el Serbio encara, sabiendo que es capaz de ello, lanza ese tripe a una pierna, casi cayéndose, de esos imposibles, el balón va desviado o no. Las décimas bajan acercando el reloj al cero. Gordon, como fiel escudero, entiende que el tiro de Jokic va desviado y lee a la perfección la parábola y tachán: culmina un highlight que será viral en todas nuestras redes sociales, revienta la canasta, con superioridad, por encima de todos, sin dejar ni una milésima de segundo disponible y desata la locura en la cancha de los Clippers, que atónitos piden la revisión pensando que podría estar fuera de tiempo. La canasta vale, los de Denver corren como locos por la cancha, sabiendo la importancia de la victoria en una primera ronda que no se les veía, demostrando ese instinto ganador. Pero ya está bien de prosa, os dejo con la poesía:
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La magia de anotar sobre la bocina
A los que amamos el basket, hay muchas cosas que nos encantan de este magnífico deporte, pero sin duda hay un momento lleno de contrastes que a todos nos marca como heridas en el corazón. Todos recordamos tiros sobre la bocina que nos volvieron locos o nos entristecieron como nunca. Ver a nuestro equipo ganar un partido in extremis o volvernos a casa perdiendo una eliminatoria extenuante, en todos los casos son recuerdos que volverán recurrentemente a nuestra mente. Desde las mandarinas de Lllull al tiro de Leonard… las jugadas icónicas que marcaron nuestra sonrisa de jugón. El corazón saliendo por la boca, la garganta rajada y los instintos primarios saliendo por los poros de nuestra piel.
Algunos tiros históricos
Si tenemos que hablar de el capitán general de los tiros inverosímiles de nuestro baloncesto muchos coincidiremos en el de Mahón. Un auténtico especialista, el típico jugón que esté siendo su mejor partido o uno en el que se encuentre desconectado, puede destrozar a tu equipo y mandarlo para casa.
Kawhi, una de nuestras sonrisas favoritas de la liga, desato la locura en Toronto. Un tiro forzado desde la esquina, el balón rebotando añadiendo dramatismo a la escena. Un momento lleno de imágenes para la historia, Leonard rodeado de los suyos, Embiid viendo como el balón rebota sin parar, et voilà, la receta para un momento grabado en nuestras memorias.
Ray Allen, uno de los mayores y mejores tiradores de la historia de la línea de tres, en la previa al cambio de rango que se ha producido en el baloncesto actual. Unos San Antonio que querían demostrar su valía, pero sin embargo aquí estaba uno de nuestros francotiradores favoritos, rodeado, sobre la bocina, levanta su estilístico tiro y cambia el designio del partido.
Uno de mis jugadores favoritos, multiusos Garabajosa, de esos cuatros tiradores, de esos jugadores dispuestos a adaptarse por el bien de su equipo. Aunque el no fue el protagonista de la última canasta imposible, que desató una de las narraciones más icónicas de nuestro deporte. Tras varias acciones en las que Garbajosa mantuvo a su equipo con vida, fue Lance Terrell McIntyre quien hizo que los de Málaga se llevaran es icónico partido. Óscar Cuesta fue el mejor representante de lo que significa una canasta en el último segundo.
«Dime que no estoy soñando» gracias, por explicar en una narración lo que significa un final de infarto para un aficionado al baloncesto. Este deporte no es apto para cardíacos así que por favor, cuiden sus corazones si vienen a disfrutar de uno de los espectáculos deportivos más intensos del mundo.

